Jefe del fútbol de Brasil llamado a declarar en Comisión de la Verdad por asesinato

José María Marín

José María Marín debera declarar por los homicidios durante la dictadura hace 40 años.

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La Comisión de la Verdad de Brasil convocó a declarar al presidente de la federación de fútbol, José Maria Marin, por su supuesta participación en el asesinato de un periodista durante la dictadura militar, informó el diario Folha de este sábado.

El presidente de la Confederación Brasileña de Fútbol (CBF) y del comité organizador local (COL) del Mundial-2014 ha sido señalado de supuestamente haber pedido en 1975, cuando era diputado, medidas contra el periodismo aplicado por el canal de televisión donde trabajaba el reportero Vladimir Herzog, asesinado luego por agentes de la dictadura (1964-1985).

Marin ya negó en varias oportunidades tener alguna relación con el crimen, por el que debe testificar ante la comisión del estado de Sao Paulo.

Casi 16 meses después de su instalación, la Comisión de la Verdad inicia una nueva etapa "más agresiva", según dijo su nuevo coordinador, José Carlos Dias, en una entrevista con Folha.

"La comisión será más agresiva. Necesitamos mejorar el trabajo oyendo a más víctimas del período" de la dictadura, señaló. "Necesitamos confrontar esas historias con los testimonios de los agentes de represión. Podemos tener mejores resultados así", siguió.

Hasta el momento, explicó el coordinador, la comisión escuchó unos 348 testimonios y digitalizó varios documentos.

"Creo que podremos elucidar algún caso de desaparecido. Aún tenemos mucho que hacer, por lo menos 300 personas aún serán oídas", indicó Dias, que fue ministro de Justicia en el gobierno de Fernando Henrique Cardoso (1995-2002).

La Comisión de la Verdad fue creada en mayo de 2012 por la presidenta Dilma Rousseff -una exguerrillera encarcelada y torturada durante la dictadura- para investigar la represión y las torturas cometidas durante esos años, aunque sin derogar la ley de amnistía de 1979, ratificada por la Corte Suprema en 2010, que impide juzgar y encarcelar a los represores.

"No vamos a sacar un conejo del sombrero, no tenemos como hacer milagros, lamentablemente. Muchas personas que necesitaríamos oír ya murieron. Otras están muy viejas. No podemos olvidar que son hechos que pasaron hace más de 40 años. El tiempo también es un enemigo de nuestro trabajo", apuntó Dias.

Brasil reconoce oficialmente 400 muertos y desaparecidos durante el régimen militar, contra 30.000 en Argentina (según organismos de derechos humanos) y más de 3.200 en Chile.