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El momento de la semana: FRA-CA-SO en cada una de sus sílabas

FRA-CA-SO en cada una de sus sílabas

FRA-CA-SO en cada una de sus sílabas.

- MEXSPORT

No se puede definir de otra manera lo hecho por la Selección de México que conduce José Manuel de la Torre en la apertura del Hexagonal Final rumbo a las eliminatorias que darán el pase al Mundial de Brasil en el 2014, sino con la palabra fracaso.

El 0-0 que refleja el marcador tras el partido llevado a cabo en el Estadio Azteca entre el seleccionado local y Jamaica, va más allá del magro fútbol que intentó ejecutar México, claro, esto es, si se permite contabilizar como intención futbolística haber hecho lo que hizo el Tricolor ante los de Theodore Whitmore, quienes se llevan un punto de oro para soñar con un lugar en la justa mundialista, que bien pudieron ser los tres.

En el análisis previo, todas las papeletas jugaban a favor del conjunto del ‘Chepo’ de la Torre; desde lo presencial, hasta el geográfico, sin dejar de tener en cuenta la teórica superioridad de los elementos mexicanos en referencia a los caribeños.

Visto así para sentencia, sólo quedaba esperar el inicio del lance para saborear la victoria, pero, como aquella relatividad que siempre tiene el fútbol también suele jugar a la hora indicada, no dejó de ser esta, la ocasión en que se mostrara que sobre el terreno de juego, no siempre manda el papel prefijado.

Uno se pregunta en situaciones como la vista sobre el gramado del Coloso de Santa Úrsula, qué es lo que falló para que los pronósticos se descabezaran tan ridículamente, y no encuentra respuesta otra que la presencia de la soberbia en el que se cree superior.

Eso, en mi opinión, le ocurrió al conjunto de José Manuel de la Torre ante una Jamaica con todas las luces encendidas, dueña de un desgaste físico de exaltar, una entrega moral sin renuncia, y una predisposición futbolística ejemplar.

La actitud, devenida de la prepotencia y el engreimiento, terminó aniquilando al seleccionado azteca antes de salir a disputar el encuentro, le pudo mucho más la falsa creencia de sentirse, no de saberse, más que su rival, y concluye comprometiendo mental, y futbolísticamente, su ‘seguro’ concurso al Mundial de Brasil.

Culpables se encontrarán en toda la infraestructura del balompié mexicano, eso no es lo que queda a deber por quien tiene para dar, lo realmente difícil en este caso, es superar un estado del alma que va más allá de lo deportivo.

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