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Un autogol, dos zapatazos y muchas dudas

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México mejoró un poco ante Corea del Norte.

- MEXSPORT

Sólo dos zapatazos mostró la Selección de México Sub-20 tras el autogol que abrió el 3-0 final en Medellín para ganar su segundo partido ante Corea del Norte en este Mundial de Colombia y apenas un poco más de actitud que la mostrada en el encuentro frente a Argentina, el resto de los defectos que denunciara el conjunto azteca frente a los suramericanos, se repitieron para mal del Tri.

Corea del Norte, jamás fue un adversario de cuidado para México, el cuadro de la “Pájara” Chávez, nunca sufrió el acoso de los asiáticos rondando la portería de Carlos López, lisa y llanamente porque los asiáticos salieron a “aguantar” el partido hasta donde pudieran y no a desacoplar su propio orden futbolístico pensando en obtener un buen resultado, porque si contra Inglaterra unas noches atrás, el planteo les había salido bien, había esperanzas que ante el Tricolor todo sería igual.

Lo erróneo en el planteamiento del encuentro, dadas las circunstancias del  “cuento” de siempre entre los que quieren frente los que no pueden, no fue la propuesta de Corea del Norte, sino la de México.

Volvió a defraudar Jorge Enríquez en su función de medio centro catalizador del juego mexicano, mal ubicado, sin sentido con el balón en su poder y pobre, muy pobre, en el criterio de generar el juego a partir de una zona que pretendía ser la plataforma de lanzamiento ofensiva del conjunto del Juan Carlos Chávez, nunca supo unirse a sus laderos de esa línea de volantes para abastecer de juego ordenado a la ofensiva, y ese pequeño detalle, provocaba que los balones “rifados” que les llegaban a Ulises Dávila, Alan Pulido, Tafic Guarch y hasta a César Ibañez cuando se sumaba al ataque, fuesen una invitación a la anarquía en búsqueda del gol.

No se puede hablar de los de atrás, porque poco debieron hacer y los tres, Kristián Álvarez, Néstor Araujo y Diego Reyes, fueron, junto a Carlos Orrantia, lo mejor de México; el resto fue a la deriva de la confusión, del individualismo y la falta total de coordinación a lo largo del encuentro, ni sus zapatazos salvan a Guarch, ni a Diego de Buen, de un trabajo mediocre junto al resto de los que jugaron ante Corea del Norte.

El empate posterior de argentinos e ingleses en el otro juego del grupo, le da al conjunto azteca la esperanza de pasar a la siguiente ronda sacando un empate frente a los europeos el próximo jueves, sin embargo, la “continuidad” del conjunto de Chávez en este certamen, no está precisamente en jugar a “amarrar un buen resultado”, sino a mejorar de manera clara su juego, porque hasta el momento, la Selección de México nos ha dejado más dudas que buen juego en este Mundial Sub-20.

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