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Analisis de Nueva Zelanda en el Mundial de Sudáfrica 2010

Nueva Zelanda

Nueva Zelanda - AFP

Sudáfrica ya vibra con el Mundial

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Ciudad del Cabo, una joya sudafricana

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Van a su segundo Mundial

Los "All whites", el equipo nacional de Nueva Zelanda, regresa al "planeta fútbol" tras siete mundiales de ausencia y una larga etapa de ostracismo en la que ha vivido casi siempre eclipsados en el fútbol de Oceanía por la selección de Australia.

Ahora, tras la inclusión de los australianos en los torneos de la confederación asiática, el protagonismo de Nueva Zelanda ha crecido exponencialmente en su ámbito geográfico, hasta el punto de haber logrado superar la eliminatoria final ante el quinto clasificado de Asia, Bahrein, y regresar a un Mundial veintiocho años después.

Su única cita mundialista se produjo en 1982 en España y los resultados no fueron brillantes puesto que el equipo neozelandés, también conocido como los "kiwis", perdió los tres encuentros que disputó.

El equipo neozelandés, integrado por jugadores desconocidos fuera de su país, cayó primero ante Escocia por 5-2. A continuación la derrota llegó ante el equipo de la Unión Soviética por 3-0 y se despidió con una nueva goleada en contra al perder por 4-0 frente a Brasil.

Algo similar ocurrió en el pasado mes de junio en la Copa de las Confederaciones, torneo que supuso el regreso de Nueva Zelanda a una competición de primer nivel.

Los "All whites" no consiguieron ganar ni marcar ante España (0-5) y Sudáfrica (0-2), aunque empataron sin goles ante Irak en el último partido, marcador que los jugadores del equipo festejaron como si de una victoria se tratara.

La selección de fútbol de uno de los países del Mundo que más ama al rugby y que cuenta con los "All Blacks", una de las mayores potencias en este deporte, regresará a Sudáfrica, otro de los templos del balón oval, un año después de su anterior visita y con la intención de mejorar la imagen ofrecida en junio de este año.

El camino de Nueva Zelanda hacia el Mundial ha estado marcado por las facilidades que encontró en su grupo de Oceanía. Tras quedar exento en la primera fase, el equipo afrontó el tramo final hacia el Mundial en su continente contra equipos de la "potencia" de Nueva Caledonia, Fiji o Vanautu.

Ganó cinco encuentros seguidos y perdió uno, en casa ante Fiji por 0-2 y cuando el objetivo de disputar la siguiente fase estaba conseguida.

Posteriormente, Nueva Zelanda debía dar el paso decisivo al Mundial con un cruce ante Bahrein. En el encuentro de ida en tierras asiáticas consiguió empatar a cero y dejó abiertas sus expectativas para la vuelta en casa.

Un gol de Rory Fallon poco antes del descanso y el penalti fallado por el equipo rival al principio del segundo tiempo propiciaron la clasificación de Nueva Zelanda, lo que por primera vez en mucho tiempo provocó que un éxito futbolístico despertara la euforia en las calles de Wellington o Auckland.

La base del equipo que disputó la Copa de las Confederaciones, en la que no hay futbolistas de renombre, estará en el mes de junio en Sudáfrica, donde el equipo tratará de ofrecer una nueva imagen en el panorama internacional.

Sin embargo, de cara al sorteo del día 4, Nueva Zelanda es uno de los rivales con el que la práctica totalidad de sus oponentes querrían coincidir en la fase de grupos, ya que es uno de los conjuntos, a priori, más accesibles de los 32 que van a disputar el Mundial de Sudáfrica.

El equipo que derrotó a Bahrein estuvo formado por: Paston; Lochhead, Sigmund, Vicelich, Nelsen; Brown (Boyens, min.90), Smeltz, Killen (Wood, min.83), Bertos; McGlinch (Barron, min.64) y Fallon.

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