El mundo celebró a los campeones del mundo
Con lágrimas de alegria y gritos de festejo vivieron en España el momento en que se selección se convirtió en la campeona del planeta.
En Madrid cientos de miles de personas se congregaron en los alrededores de la Puerta de Alcalá para celebrar el triunfo de La Roja.
Con le calor que en estos días azota la península ibérica, que mejor que festejar dentro de las fuentes de la ciudad.
Hasta altas horas de la noche sonaron en toda España las vuvuzelas, instrumento que ya se ha vuelto un símbolo del fútbol mundial.
La euforia que se vivió en España al saberse campeones del mundo no mermará por varios días.
La pasión por la selección y el extasis que causa el llevarse la copa mundial se traduce en todos los ámbitos.
Ganar el campeonato mundial ha unido a toda España a pesar de sus diferencias regionales.
En Pamplona, esta semana ya no se celebra solo a San Fermín.
En Niza, al sur de Francia varios residentes españoles, sobretodo estudiantes, no perdieron la oportunidad de celebrar el triunfo de su selección.
Los franceses ya habían sido eliminados de la competencia y decidieron apoyar a sus vecinos españoles.
Se podía encontrar hinchas de La Roja en todas partes del planeta. En Kuala Lumpur miles se congregaron para ver el partido y luego festejar el triunfo ibérico.
Tan al norte como en Oslo, Noruega tambien se vivió la alegria de la "furia" española.
En Sydney se habilitaron pantallas gigantes para ver el partido de la final y por supuesto una gran comunidad española que habita en ese lugar festjo por todo lo alto una vez terminado el encuentro.
Hasta en lugares donde la situación actual es muy difícil, y a veces violenta como es el caso de Afganistán, todo se detiene para ver una final de la Copa Mundial.
Latinoamérica sin duda desbordó todo su apoyo a la Madre Patria y el festejo no se hizo esperar luego de finalizado el partido.
La gran comunidad española en Mexico se tomó las calles del Distrito Federal para celebrar a la distancia su triunfo.
El pulpo no podía faltar en toda celebración española. Un molusco como este, dese Alemania, había pronosticado el triunfo español.
Y no solo el pulpo Paul apoyó a la selección española en Alemania pues cientos de sus habitantes, además de españoles que viven allí, disfrutaron desde temprano la fiesta de la final vistiendo los colores rojo y amarillo.
El único lugar del planeta donde imperó la tristeza fue en Holanda y los Paises Bajos que vieron esfumarse por tercera vez el sueño de traer un copa mundial a casa.
En Amsterdam no hubo fiesta y todos se retiraron temprano para esperar cuatro años más por otra posibilidad de ganar un mundial.
España tendrá en casa la copa mundial hasta el año 2014 donde tendrá que defender su título en tierras sudamericanas.