España avanzó a semifinal con un solitario gol y en un concierto de errores
Los primeros instantes del partido ofrecieron muy poco para el espectáculo.
España dominaba las acciones sin ser del todo claro en sus llegadas.
Paraguay no bajaba los brazos en busca de dar la sorpresa.
A David Villa le costó trabajo hacerse presente en un duelo muy cerrado.
Riveros y Ramos tuvieron un gran duelo por el sector derecho.
Un disparo que se fue por arriba era lo más peligroso de los primeros 45 minutos.
El guatemalteco Batres los mandó a descansar con la esperanza de un mejor segundo tiempo.
El complementario parecía ofrecer el mismo tenor, lucha, garra y cero talento.
Gerardo Martino reclamaba todo lo que parecia estar en su contra.
Los sudamericanos con el cuchillo entre los dientes defendiendo su terreno.
Un penal para la albirroja parecía abrir el marcador.
Oscar Cardozo tenía la posibilidad de vestirse de gloria.
Pero Iker Casillas fue el salvador para los ibéricos.
Instantes más adelante los españoles también tendrían su oportunidad desde el manchón.
Pero justo Villar no quiso quedarse atrás en los actos heróicos.
Un caprichoso balón se estrelló tres veces en el poste antes de entrar al marco.
David Villa hizo el gol que catapultó a España a escribir historia.
La afición de Paraguay no podía salir del asombro.
Y la selección no se pudo levantar de ese golpe.
Con el final del partido inició el sueño por alcanzar la final en Sudáfrica.