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Decepción inglesa tras el empate contra Estados Unidos

Wayne Rooney y la Selección de Inglaterra se fueron decepcionados tras empatar 1-1 con su similar de Estados Unidos en su debut mundialista.
El partido se llevó a cabo en el Estadio Royal Bafokeng de Rustenburgo.
Los mandatarios de ambos países, Barack Obama y David Cameron, asistieron al juego, aunque sea en forma de máscaras.
Sakumi, la mascota mundialista, hizo las delicias de los aficionados a este juego que abrió el Grupo C del Mundial.
Los jóvenes norteamericanos con los experimentados ingleses, una metáfora en pleno escenario mundialista.
David Beckham, que no pudo participar en el Mundial por lesión, acompañó al "Equipo de la Rosa" en la banca.
Empezó el juego de manera ideal para los europeos, gracias a un gol del capitán Steven Gerrard a penas al minuto cuatro.
La defensa norteamericana veía com impotencia el festejo del estrella del Liverpool.
Parecía un verdadero sueño para Inglaterra, pero no se esperaban lo que estaba por pasar.
Poco a poco, los estadounidenses empezaron a presionar a los ingleses y el partido era muy intenso.
Y justo antes de irse al medio tiempo, Clint Dempsey sacó un debil disparo que parecía tranquilo para el portero Robert Green.
Pero Green atacó muy mal el balón...
Y dramáticamente el balón se coló a la portería para decretar el empate del conjunto de las "Barras y las Estrellas".
Eufórico, Clint Dempsey festejó con todo el banquillo estadounidense el 1-1 con el que ambos equipos se fueron a descansar.
Para el segundo tiempo, el entrenador de Inglaterra, Fabio Capello, intentó modificar la actitud pasiva de su equipo.
Pero Wayne Rooney y compañía no podían pasar con facilidad la fuerte defensiva norteamericana.
La deseperación llegó al cuadro inglés, que inclusive empezó a cometer faltas que acercaron a los Estados Unidos al marco de Green.
Landon Donovan puso buenos servicios, pero al final ambos equipos terminaron el juego con un empate 1-1.
Para la afición británica el resultado fue como si hubiera sido una derrota, una verdadera decepción.
En cambio, para la creciente afición estadounidense al fútbol el resultado fue motivo de júbilo.

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