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Juan Alberto Schiaffino la combinación perfecta de la 'garra charrúa' con la clase.

Juan Alberto Schiaffino el uruguayo de oro

Juan Alberto Schiaffino anotó uno de los goles con los que Urugyay dio el 'Maracanazo' en Brasil 1950.

- Getty Images

Figura de un equipo histórico

Juan Alberto Schiaffino, (1925-2002) fue uno de los artífices de aquel glorioso Maracanazo en el cual la selección uruguaya le amargó la fiesta a millones de brasileños que orgullosamente habían organizado el Mundial de 1950 y a la vez, construído para la ocasión el estadio " mais grande do Mundo", el Maracaná.

Nunca antes una gesta deportiva conmovió tanto a un país como aquellos "locos orientales", que con mucha fibra, tenacidad y habilidad, produjeron el batacazo futbolístico más grande en la historia de este deporte.

Parafraseando a Winston Churchill cuando elogió a los aviadores británicos que defendieron el ataque aéreo de la Alemania nazi a Londres, ("Nunca tantos le debieron a tan pocos") podría decirse, "Nunca tantos festejaron gracias a tan pocos".

Y dentro del recuerdo de esa hazaña  mundialista, Juan Alberto Schaffino fue uno de los baluartes del conjunto celeste. Un volante ofensivo que manejaba la faceta creativa del equipo pero sin dejar de lado el temperamento charrúa.

Tenía un juego exquisito, veloz, hábil, una zurda letal que recurría a la habilidad o al pase preciso cuando la necesidad así lo requería, y casi en el mismo estilo que su "primo" de la otra orilla, el argentino Alfredo Di Stéfano, vivía adelantado a lo que ocurría en el partido, agregando dinamismo a su juego estilista.

Como muchos críticos especializados del pasado y presente lo dijeron, el "Pepe" podía haber jugado sin problemas en el fútbol actual.

Fue el autor del primer gol uruguayo en aquella histórica final del 16 de julio de 1950, o sea hace 52 años de un partido que llenó y continúa llenando de orgullo al ámbito futbolístico uruguayo.

Ganó todo, adentro y afuera

Posiblemente haya sido uno de los mejores jugadores charrúas de todas las épocas y su ubicación en el escalafón mundial no está muy lejos de Maradona, Pelé, Cruyff o el propio Di Stéfano.

Pero como los grandes de verdad, la clase de Schiaffino no quedó sólo en el Mundial del 50, sino que volvió a tener otra notable actuación cuatro años más tarde, en Suiza 1954.

Allí Uruguay se ubicó cuarto y Don Pepe fue la figura del conjunto sudamericano en la derrota por 4-2 frente a Hungría, encuentro que la prensa de entonces calificó como "el partido del siglo."

Y ahí no terminó la cosa, porque Schiaffino tenía cuerda para rato y ya Uruguay le quedaba chico. Así fue que este hijo de inmigrante italiano llevó el nombre de su tierra a las canchas itálicas para brillar en el Milán desde 1954 a 1959, siendo el "capo orientale" de ese equipo que ganó los "Scudettos" de 1954-55, 1956-57 y 1958-59.

Tanta era su incidencia en el club milanés que antes de contratar a un jugador le consultaban a él, costumbre que duró por años y que melancólicamente siempre recuerda Gianni Rivera, "Il Bambino d´Oro", quien entró a jugar al Milán por sugerencia de "Don Pepe".

El Milan siempre lo recordará

A tal punto su figura es venerada en Italia que en el estadio San Siro, minutos antes del partido entre el Milán -Deportivo La Coruña por la Liga de Campeones, el mismo 13 de noviembre, al darse a conocer por los altoparlantes su fallecimiento, las 40 mil personas presentes irrumpieron en un emotivo aplauso en honor a su recuerdo, en tanto el plantel del Milán entró al campo de juego con un brazalete negro en el brazo.

En su tierra, Schiaffino fue figura de Peñarol desde 1943 a 1954, ganando los campeonatos de 1949, 1951, 1953 y 1954. Largó el fútbol a los 38 años de edad, en 1962, cuando jugaba para la Roma, donde había llegado en 1960.

Después, casi en silencio, regresó a su querido Uurguay donde se dedicó al rubro inmobiliario (bienes raíces) desestimando toda opción de dirigir equipo alguno.

La muerte de Schiaffino el 13 de noviembre de 2002, fue precedida de otros dos integrantes de aquel equipo del Maracanazo, Julio Pérez, que murió el 22 de septiembre, y Eusebio Ramón Tejera, que murió el 10 de noviembre pasado.

Así, el fútbol charrúa perdió a sus figuras cumbres, y en el caso de Schiaffino a un embajador futbolero que dejó en alto el nombre de Uruguay mucho antes de esta globalización por momentos enfermiza del balompié actual.

Fue un triunfador dentro y fuera de la cancha, fue el "Don Pepe" más grande que existió en el fútbol rioplatense.

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