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Emilio Butragueño, el dueño de 'La Quinta' que revolucionó al Real Madrid y a España

Emilio Butragueño destrozó defensas con España

Emilio Butragueño le metió cuatro goles a Dinamarca en el Mundial de México 1986.

- Getty Images

Dormía con un balón

Mi profesor de latín, el padre Bernabé, nos hablaba de él. Nos decía que de latín, cero. De fútbol en cambio, todo. Emilio Butragueño se dejó las rodillas jugando en el patio de arena del colegio Calasancio de Madrid, donde aprendió las bases del fútbol.

En aquellos partidos había que regatear, además de a los quince o veinte del otro equipo, a los que jugaban otros partidos a la vez usando las mismas porterías y a los que jugaban al rescate, se peleaban y a los propios curas, evitando siempre que los mayores te quitaran el balón.

Cuando terminaba las clases Butragueño volvía al patio del colegio en el que jugaba hasta que anochecía. Después iba a casa con un amigo y jugaban en el pequeño dormitorio de Emilio. Allí la portería era la puerta del cuarto. Su amigo era el portero y el tenía que regatearle en un metro cuadrado.

Allí desarrolló el regate que le haría famoso. El Real Madrid se equivocó con él. A pesar de la calidad que ya de niño demostraba el Real Madrid no le aceptó en sus categorías infantiles. El Atlético de Madrid en cambio lo hizo, pero un amigo del padre, aficionado madridista, consiguió una segunda prueba para Emilio y en esta ocasión fue aceptado.

En el Madrid Butragueño coincidió con Sanchís, Michel, Martín Vazquez y Pardeza. Años más tarde el mundo los conocería como "la Quinta del Buitre". Cuando aquel grupo de jugadores llegó al Castilla, el equipo filial del Real Madrid que jugaba en la segunda división, los aficionados del equipo blanco empezaron a acudir en masa al estadio para verles jugar.

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