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Djalma Santos, el brasileño que nos mostró cómo la mejor defensa es el ataque
Djalma Santos fue un importante defensa brasileño que tenía una gran técnica individual.
- AFP
Un defensor estilista
Se convirtió en una leyenda brasileña aún cuando continuaba activo, y su longevidad en el juego no hizo más que corroborar dicha leyenda. Fue y sigue siendo el mejor defensor derecho en la historia del balompié, que participó en cuatro Copas del Mundo (´54-´58--´62 y ´66) de las cuales consiguió ganar dos, las de 1958 y 1962
Debutó internacionalmente en 1952 y se retiró en 1968 a la edad de 39 años en un partido entre Brasil y Uruguay por la Copa Río Branco. Fue un defensor estilista que imponía sobriedad y técnica en cada quite. Incapaz de meter pelotazos aún en situaciones complicadas, prefería salir con el balón jugando y si era a ras del piso mucho mejor.
Técnica Pasaba con increíble agilidad al ataque buscando los espacios pero sin nunca descontrolarse o perder la calma.
Mas allá de una habilidad superlativa, poseía una gran capacidad para cubrir zonas tanto en el medio camapo como en la defensa, mientras que saltando se contorneaba de manera felina convirtiéndose en pieza fundamental tanto atacando como defendiendo.
Asimismo fue un experto ejecutor de penales, atributo que le dio más notoriedad a su figura. Jugó toda su carrera en la misma ciudad donde nació: Sao Paulo. Comenzó en 1948 con el Portuguesa de Desportos, en donde jugó hasta 1959, cuando fue transferido al Palmeiras.
Copas y Copas Su personalidad de líder nato dentro y fuera de la cancha lo convirtieron enseguida en la figura del equipo que en 1961 llegó a la final de la Copa Libertadores, ganada entonces por Peñarol de Montevideo.
Tiempo después, a pesar de sus 34 años, fue seleccionado para representar a Brasil en el Mundial de Chile ´62 que fue conquistado por el representativo brasileño.
Pero ahí no terminó su historia. Fue convocado nuevamente para jugar en el certamen mundialista de Inglaterra 1966. Y jugó. Sin dudas fue un grande que prefirió el retiro silencioso antes que el bullicio.
Pero no necesitó de relaciones públicas para mantener su nombre en la palestra, porque todavía en el presente se lo sigue considerando por especialistas de todo el mundo, como el mejor de todos los tiempos en su puesto.
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