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Boniek, la magia polaca que sorprendió al entorno futbolístico en el Mundial de España

Zbigniew Boniek categoría de exportación polaca

De la mano de Zbigniew Boniek, el fútbol de Polonia vivió sus momentos más importantes en el fútbol mundial.

- Getty Images

Una de las estrellas de los 80

Cuando Polonia se clasificó para el Mundial de España nadie consideró a aquel equipo como favorito. Hasta que Boniek empezó a jugar.

Uno de los mayores talentos europeos del fútbol de los 80, Boniek entendía el fútbol. Apoyado en aquella selección por otro gran jugador, Latto, Polonia se abrió paso por un Mundial plagado de grandes selecciones (la Argentina de Maradona, el Brasil de Zico, la Francia de Platini, la Alemania de Rummenigge...) hasta las semifinales.

Aquel talento duró poco en Polonia. Del impronunciable Zawisza Bydgoszcz pasó a la Juventus de Turín en la que encontró a otro gran futbolista con el que conversar. Michel Platini.

Los grandes jugadores hablan un idioma aparte, el del fútbol. Ese idioma no se juega con palabras, ni se dan gritos. Al menos esa es la sensación que da cuando se ve a dos grandes entenderse sin palabras sobre el campo.

Ese era el espectáculo que Boniek y Platini brindaban cada domingo y que les llevó a conquistar la Recopa de 1984 y la Copa de Europa del 85.

Boniek tenía talento suficiente para jugar en Italia y triunfar. Y lo hizo. Podía jugar en el vértice del área y driblar hasta encontrar un hueco o podía arrancar desde atrás e irse por velocidad. La manera en la que lo hacía era lo bonito.

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