Raúl Jiménez antes de la fama

Univision.com | Aug 13, 2014 | 8:43 PM
Por Omar Carrillo H.
Raúl Jiménez entendía lo que iba a pasar la tarde del 21 de mayo de 2011 en el Estadio Jalisco. Su padre, le había planteado el escenario y él se visualizó para ello. Sabía que sólo entraría en los últimos minutos del juego. “Vas a resolver el partido”, le dijo don Raúl Jiménez Vega.
Aquella era un final Sub 20 y todo se fue revelando justo como lo planearon los dos Jiménez. El rival era Atlas y el duelo de ida terminó 1-1 en Coapa. La vuelta fue tan reñida que debieron irse a tiempos extra. Raúl ingresó a los 83 minutos. 
A los 110’, Edson Rivera anotó por los Rojinegros, pero a los 118, Jorge León puso una diagonal por derecha. Raúl dudó entre quedarse donde estaba o ingresar al área, optó por la segunda por el tipo de pase que esperaba. Cuando el balón llegó a él, lo empujó a las redes. En los tiros penales, América se coronó.
La gente de Coapa, mucho tiempo antes de su explosión en Primera División y en la Selección Mexicana, tienen un cuarteto de imágenes de Raúl Jiménez guardadas en la memoria. Y que bien podrían definirlo futbolísticamente.
La primera haciendo el juramento en una final de torneo de la escuelita del club. Y es que el chico llegó con seis años a la institución, hoy tiene 23. Raúl, aún recuerda que entró por primera vez a Coapa un día martes, lo hizo por la puerta principal uniformado de amarillo de pies a cabeza. Estaba emocionado.
En aquellos días, las Águilas, Guadalajara y Cruz Azul estaban en la órbita del pequeño. El primero por don Jorge -su abuelo paterno-, el segundo por don Antonio -su abuelo materno- y finalmente, La Máquina por su papá.
Incluso con el equipo celeste, jugó un tiempo. Ciudad Cooperativa se encuentra muy cerca de Tepejí, Hidalgo, donde nació, y cuando de pequeño manifestó sus deseos de jugar al fútbol, para allá se dirigió la familia. Fueron sólo cuatro o cinco meses vistiendo de azul, luego el destino haría tropelías.
Sus padres, sobrecargos de aerolíneas, decidieron mudarse a la Ciudad de México. Lo hicieron cerca del aeropuerto. Desde la colonia Jardín Balbuena, Coapa está más cerca que La Noria por casi media hora y en la agitada vida del DF todos los minutos son valiosos. Don Raúl fue práctico y decidió por los colores amarillos.
Muchos años después, Guillermo Álvarez, presidente del Cruz Azul,  se enteró que el chico había sido parte de La Máquina y preguntó a los suyos: “¿por qué no retuvimos a este chavo?,  ¿por qué no lo mantuvimos en Cruz Azul?”.
Otra imagen en el imaginario de Coapa del aún muy joven americanista se dio en el 2009 en una Copa Chivas. En el torneo juvenil, a las Águilas les tocó jugar contra el Real Madrid, para nadie era un secreto que el chico decantaba por los Merengues.
El duelo fue ríspido y complejo, pero Raúl lo resolvió. En algún momento del partido se levantó y de cabeza marcó un espléndido gol de cabeza de excelente manufactura.
La historia del gol en la final Sub 20 del principio de la nota es la tercera imagen, pero está incompleta porque con esa anotación las Águilas alcanzaron en el marcador al Atlas y se fueron a penales para coronarse bicampeones y en la anterior final, seis meses antes, el chico también hizo un tanto.
Finalmente, luego de ser multicampeón de goleo en las distintas categorías de la escuela del América y bicampeón Sub 20 y campeón de la Segunda División, la cuarta imagen se reveló el día de su debut en Primera División, contra Morelia, el nueve de octubre del 2011.
Alfredo Tena, el director técnico de las Águilas en esos días, le marginó del segundo equipo el día del interescuadras el 6 de octubre. Él pensó “ni a la banca voy a ir”, pero el Capitán Furia tenía otros planes, “vas a iniciar”, le dijo y le dio la casaca de los titulares.
El primer balón que tocó en Primera fue una pared con Daniel Montenegro en un contragolpe que Ángel Reyna terminó en un tiro que pegó por fuera en las redes.
Más de uno en Coapa pensó en un histórico del club al verle jugar en su debut en el Máximo Circuito. En Javier Aguirre.
“Por esas ganas, por el trabajo para el equipo. Independientemente del resultado, ayudó, estuvo buscando el gol permanentemente”, aseguró Vinicio Bravo entonces director de fuerzas básicas de la institución.
No hubo festejo aquel día domingo luego del encuentro ante Monarcas. El chico cenó con sus padres y sus dos hermanos, presumiblemente, un caldo de pollo en la intimidad del hogar.
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